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Periodismo de Investigación

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miércoles, 17 de agosto de 2016

¿Gustas contribuir a difundir obra de autores mexicanos en Europá y Estados Unidos

Amigos todos: Con el objetivo de poder promover esta obra en Estados Unidos y Europa, ya quedan pocas horas para adquirirlo al precio de introducción de 19 pesos, pero seguirá siendo muy económico, menos de 60 pesos mexicanos. No se lo pierdan. Es historia contemporánea que resulta imprescindible conocer.

En Editorial Paradigma Les agradecemos compartir:

domingo, 14 de agosto de 2016

Fidel Castro, sus memorias y reflexiones en su cumpleaños

Mañana cumpliré 90 años. Nací en un territorio llamado Birán, en la región oriental de Cuba. Con ese nombre se le conoce, aunque nunca haya aparecido en un mapa. Dado su buen comportamiento era conocido por amigos cercanos y, desde luego, por una plaza de representantes políticos e inspectores que se veían en torno a cualquier actividad comercial o productiva propias de los países neocolonizados del mundo.
En una ocasión acompañé a mi padre a Pinares de Mayarí. Yo tenía entonces ocho o nueve años. ¡Cómo le gustaba conversar cuando salía de la casa de Birán! Allí era el dueño de las tierras donde se plantaba caña, pastos y otros cultivos de la agricultura. Pero en los Pinares de Mayarí no era dueño, sino arrendatario, como muchos españoles, que fueron dueños de un continente en virtud de los derechos concedidos por una Bula Papal, de cuya existencia no conocía ninguno de los pueblos y seres humanos de este continente. Los conocimientos trasmitidos eran ya en gran parte tesoros de la humanidad.
La altura se eleva hasta los 500 metros aproximadamente, de lomas inclinadas, pedregosas, donde la vegetación es escasa y a veces hostil. Árboles y rocas obstruyen el tránsito; repentinamente, a una altura determinada, se inicia una meseta extensa que calculo se extiende aproximadamente sobre 200 kilómetros cuadrados, con ricos yacimientos de níquel, cromo, manganeso y otros minerales de gran valor económico. De aquella meseta se extraían diariamente decenas de camiones de pinos de gran tamaño y calidad.
Obsérvese que no he mencionado el oro, el platino, el paladio, los diamantes, el cobre, el estaño, y otros que paralelamente se han convertido en símbolos de los valores económicos que la sociedad humana, en su etapa actual de desarrollo, requiere.
Pocos años antes del triunfo de la Revolución mi padre murió. Antes, sufrió bastante.
De sus tres hijos varones, el segundo y el tercero estaban ausentes y distantes. En las actividades revolucionarias uno y otro cumplían su deber. Yo había dicho que sabía quien podía sustituirme si el adversario tenía éxito en sus planes de eliminación. Yo casi me reía con los planes maquiavélicos de los presidentes de Estados Unidos.
El 27 de enero de 1953, tras el golpe alevoso de Batista en 1952, se escribió una página de la historia de nuestra Revolución: los estudiantes universitarios y organizaciones juveniles, junto al pueblo, realizaron la primera Marcha de las Antorchas para conmemorar el centenario del natalicio de José Martí.
Ya había llegado a la convicción de que ninguna organización estaba preparada para la lucha que estábamos organizando. Había desconcierto total desde los partidos políticos que movilizaban masas de ciudadanos, desde la izquierda a la derecha y el centro, asqueados por la politiquería que reinaba en el país.
A los 6 años una maestra llena de ambiciones, que daba clases en la escuelita pública de Birán, convenció a la familia de que yo debía viajar a Santiago de Cuba para acompañar a mi hermana mayor que ingresaría en una escuela de monjas con buen prestigio. Incluirme a mí fue una habilidad de la propia maestra de la escuelita de Birán. Ella, espléndidamente tratada en la casa de Birán, donde se alimentaba en la misma mesa que la familia, la había convencido de la necesidad de mi presencia. En definitiva tenía mejor salud que mi hermano Ramón —quien falleció en meses recientes—, y durante mucho tiempo fue compañero de escuela. No quiero ser extenso, solo que fueron muy duros los años de aquella etapa de hambre para la mayoría de la población.
Me enviaron, después de tres años, al Colegio La Salle de Santiago de Cuba, donde me matricularon en primer grado. Pasaron casi tres años sin que me llevaran jamás a un cine.
Así comenzó mi vida. A lo mejor escribo, si tengo tiempo, sobre eso. Excúsenme que no lo haya hecho hasta ahora, solo que tengo ideas de lo que se puede y debe enseñar a un niño. Considero que la falta de educación es el mayor daño que se le puede hacer.
La especie humana se enfrenta hoy al mayor riesgo de su historia. Los especialistas en estos temas son los que más pueden hacer por los habitantes de este planeta, cuyo número se elevó, de mil millones a fines de 1800, a siete mil millones a principio de 2016. ¿Cuántos tendrá nuestro planeta dentro de unos años más?
Los científicos más brillantes, que ya suman varios miles, son los que pueden responder esta pregunta y otras muchas de gran trascendencia.
Deseo expresar mi más profunda gratitud por las muestras de respeto, los saludos y los obsequios que he recibido en estos días, que me dan fuerzas para reciprocar a través de ideas que trasmitiré a los militantes de nuestro Partido y a los organismos pertinentes.
Los medios técnicos modernos han permitido escrutar el universo. Grandes potencias como China y Rusia no pueden ser sometidas a las amenazas de imponerles el empleo de las armas nucleares. Son pueblos de gran valor e inteligencia. Considero que le faltó altura al discurso del Presidente de Estados Unidos cuando visitó Japón, y le faltaron palabras para excusarse por la matanza de cientos de miles de personas en Hiroshima, a pesar de que conocía los efectos de la bomba. Fue igualmente criminal el ataque a Nagasaki, ciudad que los dueños de la vida escogieron al azar. Es por eso que hay que martillar sobre la necesidad de preservar la paz, y que ninguna potencia se tome el derecho de matar a millones de seres humanos.


jueves, 11 de agosto de 2016

Las 8 fotografías periodísticas de guerra y guerra sucia más importantes de la Historia

El 10 de Junio de 1971, el presidente Luis Echeverría Álvarez y el Secretario de Gobernación Mario Moya Palencia, quienes consta en el libro "Los Papeles Secretos del 10 de Junio de 1971", estaban informados de todos y cada uno de los nombres de cada líder estudiantil y porro pagado por el gobierno para infiltrarse el el movimiento, organizaron una masacre que incluyó el asesinato a mansalva de mujeres normalistas. Desde la azotea de un edificio cercano el fotógrafo Armando Lenin Salgado pudo captar la imagen que demuestra sin lugar a dudas que no se trató de un enfrentamiento entre estudiantes como dijo Luis Echeverría. Los detalles pueden encontrarse en el libro electrónico  Una Vida en Guerra de Armando Lenin Salgado.

Si quieres conocer más detalles de esta fotografía te recomendamos acudir a este enlace:






mejores fotos de la historia

2. “Playa de Omaha, Normandía, Francia” Robert Capa, 1944

El fotógrafo de guerra, Robert Capa solía decir: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es que no estás lo bastante cerca”. Sus fotos más memorables fueron tomadas en la mañana del Día D, el 6 de junio de 1944, cuando aterrizó junto a las primeras oleadas de infantería en la playa de Omaha.
Atrapado bajo un intenso fuego, Robert Capa se puso a cubierto como pudo, disparó con su cámara hasta que se le acabó la película y logró salir con vida. De los 4 rollos que gastó aquel día, sólo 11 fotografías pudieron ser salvadas, el resto fueron arruinadas por un asistente de laboratorio demasiado ansioso, que veló los carretes debido a las prisas por cumplir con un plazo de entrega.
Más de 50 años más tarde, el director Steven Spielberg hizo grandes esfuerzos por reproducir este “error” en su secuencia del desembarco de Normandía en “Salvar al soldado Ryan”, incluso quitó el recubrimiento de las lentes de su cámara para reproducir el efecto de las fotos de Robert Capa.

3. “Asesinato de un Vietcong, por un jefe de policía” Eddie Adams, 1968

Esta fotografía de un oficial disparando en la cabeza a un prisionero esposado no sólo ganó un Premio Pulitzer en 1969, sino que también hizo que la actitud de los estadounidenses con respecto a la guerra de Vietnam cambiara. Esta foto no sólo consiguió el fin de una guerra sino que arruinó una vida. Como el fotógrafo Eddie Adams escribió una vez: “ La fotografía es el arma más poderosa del mundo“.
Lo que esta imagen no revela es que el hombre que está siendo disparado era el capitán del Vietcong; del frente nacional de liberación de Vietnam, que había ejecutado a docenas de civiles desarmados ese mismo día.
De todos modos, se convirtió instantáneamente en un símbolo de la barbarie de la guerra, y el oficial que apretó el gatillo fue visto por todos a partir de ese momento como el icono del villano.
Lamentablemente, el legado de esta fotografía persiguió al oficial para el resto de su vida. El autor de la fotografía se sintió tan mal por las consecuencias que se disculpó por haberla tomado, admitiendo:
“El general mató al Vietcong, pero yo maté al general con mi cámara”

4. ” El Beso” Alfred Eisenstaedt, 1945

El 14 de agosto de 1945 las tropas aliadas vencen a Japón provocando su rendición, con ello, llega el fin de la II Guerra Mundial.
La gente poseída de la euforia general, sale a las calles a celebrarlo, un marino toma por la cintura a una enfermera desconocida, besándola.
En ese instante el ojo atento del fotógrafo Alfred Eisenstaedt, toma esta instantánea que quedó registrada como icono del fin del conflicto bélico más sangriento de la historia.


5.”El cadáver del Che Guevara”, Freddy Alborta, 1967
El Che Guevara se ha convertido en el patrón de los revolucionarios. Más que un hombre fue un mito, cuya reputación se debió no tanto a por como vivió sino a por cómo murió. El Ejército boliviano ejecutó al combatiente argentino-cubano el 9 de octubre de 1967 en la localidad de La Higuera, y luego exhibió sus restos en Vallegrande ante la prensa y los habitantes del lugar.
Ellos querían probar al mundo que el Che estaba muerto, esperando que su movimiento político terminase con él, peromatando al hombre, sólo consiguieron que naciera una leyenda.
Esta fotografía de Che Guevara sin vida, en la que parece como si estuviera mirando a su alrededor; circuló por todo el mundo. No pasó inadvertida por los manifestantes revolucionarios, que a consecuencia de ella crearon el eslogan:
¡El Che Vive
!
Gracias a esta foto, el Ché fue encumbrado como un mártir de la causa socialista.
6. La chica del Napalm, Huynh Cong Ut, 1972

Esta fotografía fue tomada el 8 de junio de 1972 cuando un avión de Vietnam del Sur bombardeó con napalm la población de Trang Bang.La niña del centro de la foto se llama Kim Phuc y está escapando junto con sus primos del bombardeo. Va desnuda, porque el napalm le había consumido sus ropas.

El autor de esta fotografía, es el vietnamita Nick Ut, ganador de un Pulitzer. Después de sacar la foto llevó a Kim a un hospital, donde pasó 14 meses recuperándose. Nadie esperaba que Kim Phuc sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y necesitaría muchas intervenciones y años de terapia.
A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea. 
Es una de las mejores fotografías de la historia por el impacto que causó. A día de hoy la gente continúa hablando de ella; incluso su autor sigue recibiendo comentarios referentes a ella cuando va a su visita anual a Vietnam. Comentan que allí la gente le dice: “Nik, tu foto cambió la guerra”.(Aún no siendo Nik su nombre, se le llegó a conocer por él)

7. Nagasaki, Fuerza aérea de EE.UU., 1945
La primera bomba atómica fue detonada el 6 de agosto en Hiroshima (Japón), tuvo consecuencias realemente catastróficas; llegando a matar a unas 80.000 personas.
El 9 de agosto otra bomba fue lanzada sobre Nagasaki. Los efectos de la segunda bomba fueron aún más devastadores, nada menos que 150.000 personas fueron víctimas de ella.
Aún siendo impactante los daños causados en el momento de la detonación, el verdadero daño tuvo lugar a largo plazo debido a la radiación.
Esta toma, además de ser una de las mejores fotografías de la historia, es también una de las más sobrecogedoras.


las mejores fotografías de la historia
8. Monje en llamas, Malcolm Browne,1963
Como protesta al gobierno del presidente Diem y a las reformas poco fiables de Vietnam, los monjes budistas recurrieron a la inmolación.
En la fotografía se puede ver a Thich Quang Duc; un monje budista Mahayana. Este se quemó vivo en las afueras de Saigón, principalmente debido al duro trato que recibieron sus compañeros budistas a manos del gobierno Vietnamita del Sur.
Este acto de inmolación aumentó la presión sobre el gobierno, por la implementación de sus reformas en el Sur de Vietnam. Más monjes siguieron los pasos de Duc, hasta que finalmente el presidente Diem fue asesinado en Noviembre de 1963.
Adaptación del trabajo las Mejores Fotografías de la Historia, publicado en Mejores del Mundo

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